Los estudiantes participaron con Guardián, una aplicación para Android que utiliza inteligencia artificial para detectar posibles estafas telefónicas en tiempo real y alertar a familiares de las personas afectadas. La propuesta está dirigida especialmente a proteger a adultos mayores, uno de los grupos que puede encontrarse en situaciones de mayor vulnerabilidad frente a este tipo de engaños.
La competencia se realizó el 17 y 18 de octubre de 2026 en la Universidad de Montevideo.
Una solución frente al crecimiento de las estafas
La idea surgió mientras los estudiantes buscaban un problema cotidiano que pudiera abordarse mediante inteligencia artificial. Después de evaluar distintas alternativas, comenzaron a investigar las estafas telefónicas en Uruguay y encontraron cifras que los llevaron a profundizar en el tema.
Bruno contó que uno de los datos que más les llamó la atención fue el crecimiento de las denuncias por estafa en el país. Según información del Ministerio del Interior, pasaron de 1.333 en 2013 a 31.144 en 2024.
Aunque inicialmente tenían dudas sobre la propuesta, las primeras pruebas del sistema y las devoluciones de los mentores los convencieron de continuar con el desarrollo.
¿Cómo funciona Guardián?
Guardián analiza las conversaciones telefónicas en tiempo real. A medida que avanza una llamada, el sistema transcribe lo que se dice y utiliza un modelo de inteligencia artificial de Anthropic para identificar posibles señales de fraude.
La aplicación asigna un nivel de riesgo de entre 0 y 100, que se actualiza a medida que analiza las distintas frases de la conversación.
Cuando el riesgo supera los 40 puntos, envía una notificación a un familiar previamente designado. Si alcanza los 70 puntos, muestra una advertencia en la pantalla de la persona que recibe la llamada y, además, realiza una llamada al familiar para explicarle lo que está sucediendo.
Para mejorar la identificación de posibles estafas, los estudiantes incorporaron información de organismos como el Ministerio del Interior, prensa y fiscalía, con ejemplos de las modalidades de fraude utilizadas en Uruguay.
De esta manera, el sistema puede reconocer situaciones en las que una persona intenta hacerse pasar por un familiar o una institución financiera, solicita información sensible o presiona a su interlocutor para que tome una decisión urgente.

Un día para transformar una idea en un prototipo
Build 101 fue la primera hackatón en la que participaron los tres estudiantes. Se enteraron de la convocatoria a través de una publicación en LinkedIn y decidieron postularse de inmediato.
Durante la jornada de desarrollo, que se extendió de 9:00 a 21:00 horas, trabajaron intensamente para convertir la idea en un prototipo funcional.
A diferencia de un proyecto académico tradicional, no establecieron una distribución rígida de tareas. Cada integrante asumía nuevas responsabilidades a medida que avanzaba el desarrollo.
También aprovecharon las herramientas de inteligencia artificial disponibles durante la competencia para generar código, realizar pruebas e introducir mejoras en la aplicación.
Una demostración en vivo marcó la diferencia
Además del desarrollo tecnológico, el pitch fue una parte fundamental del resultado obtenido. Los estudiantes prepararon una presentación de cuatro minutos en la que combinaron una explicación de Guardián con una demostración en vivo de su funcionamiento.
Pedro interpretó a una persona mayor que recibía una llamada sospechosa, mientras que Bruno asumió el papel del supuesto estafador, que se hacía pasar por un representante bancario. Matías representó al familiar que debía recibir la alerta.
Durante la conversación, la aplicación identificó señales de riesgo y mostró una advertencia en pantalla. Al mismo tiempo, Matías recibió una llamada automatizada que le explicaba la situación.
Una pantalla adicional permitía observar cómo cambiaba el nivel de riesgo a medida que avanzaba la conversación.
Esta puesta en escena permitió que el jurado comprendiera rápidamente tanto el funcionamiento técnico de Guardián como su posible utilidad en una situación cotidiana.
El equipo superó una primera instancia de evaluación ante cuatro jueces y luego presentó el proyecto frente al jurado completo y al público. Según los estudiantes, la claridad del pitch y el carácter visual de la demostración fueron determinantes para destacarse entre los participantes.
De las aulas a una competencia tecnológica
Al reflexionar sobre los conocimientos que les permitieron afrontar el desafío, los estudiantes destacaron la familiaridad con las tecnologías y, especialmente, la capacidad de comprender cómo se conectan los distintos componentes de un sistema.
La formación en Ingeniería en Sistemas les permitió pensar el recorrido de la información, desde su ingreso y procesamiento hasta la generación de una respuesta, y utilizar herramientas de inteligencia artificial para desarrollar una solución.
La experiencia también les permitió poner en práctica habilidades vinculadas con el trabajo colaborativo, la resolución de problemas y la comunicación de ideas.
El proyecto continúa más allá de la hackatón
Aunque Guardián nació como un prototipo desarrollado en poco más de una jornada, sus creadores no quieren que el proyecto termine con el premio.
Después de la competencia se acercaron al Centro de Innovación y Emprendimientos (CIE) de la Universidad ORT Uruguay, donde comenzaron a explorar posibilidades para continuar desarrollando la propuesta y evaluar su potencial como emprendimiento.
Entre sus próximos objetivos se encuentra analizar oportunidades de financiamiento y avanzar en las mejoras necesarias para que la aplicación pueda utilizarse en situaciones reales.
Los estudiantes reconocen que todavía queda trabajo por hacer, tanto en el desarrollo tecnológico como en la validación de la herramienta.
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