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Día Internacional de la Biotecnología

16/06/2022
Desde la Universidad ORT Uruguay celebramos a todos nuestros estudiantes, graduados y cuerpo académico de las carreras de biotecnología en su día, mediante el testimonio de Giuliana Mastropietro, Lucía Campos, Valentina Goldberg y Verónica Moskovicz, cuatro graduadas que se desempeñan profesionalmente en distintos países del exterior.
Biotech

De Uruguay al Reino Unido, los Estados Unidos a Francia e Israel. Cuatro graduadas de las carreras de biotecnología de ORT aplican en laboratorios de primer nivel a escala global, algunas de las herramientas y conocimientos adquiridos en los laboratorios de la calle Mercedes, de la Facultad de Ingeniería.

Giuliana Mastropietro trabaja en el Imperial College London, en Reino Unido. Trabaja con biología sintética para desarrollar una plataforma biológica para la producción de vacunas virales, “una alternativa con altos rendimientos y muy bajos costos en la producción de vacunas”, explica. Además, es asistente de docente en materias de las carreras vinculadas a la bioquímica y biología de la misma universidad en la que cursa el tercer año del PhD, en el Departamento de Ingeniería Química. Y, también, forma parte del comité de jóvenes investigadores del Imperial Network for Vaccine Research.

En otro orden, Lucía Campos es investigadora a tiempo completo en el estudio de sistemas de adhesión celular en el Institute for Advanced Biosciences de Grenoble, en Francia, donde estudia para la obtención de la Maestría en Inmunologías de la Universidad Grenoble Alpes.

Del otro lado del Atlántico, Valentina Goldberg se desempeña como lead de control de calidad en HCW Biologics, en Miami (Florida, EE. UU.), a donde llegó luego de obtener su Master of Science in Biomedical Sciences en Florida Atlantic University.

Por último, Verónica Moskovicz llegó a Israel para la realización de su Maestría en Biotecnología en el Israel Institute of Technology (Technion). En la actualidad trabaja para la Emendo Biotherapeutics, “una start-up que busca desarrollar terapias para el tratamiento de enfermedades genéticas -dice-, a través de edición génica”. Su cargo es el de Research Associate en el equipo de Ingeniería de Proteínas, donde optimizan proteínas para lograr aumentar su actividad, eficiencia y especificidad, según la enfermedad a tratar.

Las cuatro graduadas coinciden en que la base universitaria adquirida les permitió insertarse sin mayores dificultades en el exterior, tanto en el plano académico como el laboral; que trabajar en el exterior es un constante desafío profesional y personal por encontrarse siempre, según Campos, “fuera de la zona de confort”, y donde se desarrollan muy bien las capacidades de comunicación y de adaptación, según Moskovicz.

¿Tu formación universitaria te permitió insertarte sin dificultades en el plano laboral en ese lugar o tuviste dificultades?

Giuliana Matropietro (G.M.): Siempre existen dificultades y desafíos en materia de inserción cuando llegás a un lugar nuevo, más aún cuando vas a desarrollarte en lugares que son cuna de conocimiento. Te encontrás con personas extremadamente calificadas y la competencia se transforma en el pan de cada día. Sin embargo, puedo decir que la formación que recibí en ORT me puso al mismo nivel, y quizás más, que la gente que me rodea.

Lucía Campos (L.C.): Gracias a la formación accedí directamente al segundo año de mi maestría y fui contratada en un laboratorio de investigación. Si bien por créditos podía acceder directamente a realizar un doctorado, me recomendaron hacer al menos un año de la maestría para contactar con laboratorios de investigación, y luego sí ir por el doctorado.

Valentina Goldberg (V.G.): Me permitió insertarme sin dificultad alguna. Pensé que Estados Unidos me iba a costar, sobre todo dentro de la universidad, pero nunca sentí estar atrasada, ni remándola desde atrás. Me di cuenta de que tenía una base de conocimiento importantísima.

Verónica Moskovicz (V.M.): Fue fundamental para cursar la maestría con éxito, sentí en todo momento que mi formación estaba al nivel del resto. Me dio herramientas para sentirme segura incluso en una universidad con la mayoría de estudiantes locales y en un idioma que, al principio, me costaba. Nuestra carrera en ORT no tiene nada que envidiarle a una universidad extranjera en cuanto al nivel de los contenidos.

¿Qué es lo que más destacás que le aportó la carrera de Biotecnología en ORT a tu perfil profesional?

G.M.: Lo multidisciplinaria, holística, flexible y adaptativa que fue. Todo lo que aprendí en las distintas materias me ayudó mucho para hoy en día tener una cabeza más abierta a resolver los problemas que se presenten de manera lógica y accesible.

L.C.: El gran dinamismo para poder desarrollarme tanto en el marco de empresa privada como en organismos de investigación, y el pronto contacto que se tiene con el laboratorio, que hace que lleguemos con mayor experiencia práctica que estudiantes de otras nacionalidades.

V.G.: Creo que los cursos de laboratorio están muy bien planeados. Desde el segundo año pude hacer proyectos con independencia en el laboratorio, y eso me dio habilidad y experiencia para enfrentarme a eventuales problemas con seguridad.

V.M.: La visión amplia de lo que es la biotecnología y todas las áreas en las que hay lugar para el desarrollo profesional. Me aportó la base científica necesaria para poder profundizar en cualquier aspecto de mi interés y lograr desenvolverme con seguridad frente a los distintos desafíos profesionales. Además, mi primer acercamiento al Technion fue gracias a la ayuda de Lorena Betancor, quien fue mi mentora durante mi tesis de grado y logró una colaboración ORT-Technion. Pasé un semestre investigando para la tesis en un laboratorio de Technion, al que luego regresé para realizar mi maestría. Podría entonces afirmar que la biotecnología en ORT me ayudó a dar mis primeros pasos también en el exterior.

¿En qué aspectos es un crecimiento trabajar en el exterior? ¿Y en dónde estás en particular?

G.M.: El tipo de cursos o conocimiento al que puedo acceder: es más fácil ir a congresos y hacer networking. Londres, particularmente, es una ciudad donde la ciencia está muy desarrollada y tenés un millón de oportunidades para conocer gente de otros lados, con otras experiencias y conocimientos que te permiten desarrollar más la tuya. Es una de las ciudades más cosmopolitas del mundo, y conocer otras culturas indiscutiblemente te abre la cabeza. Además, el grupo de investigación donde realizo mi PhD es de los más internacionales de la universidad.

L.C.: Trabajando en el exterior estás todo el tiempo fuera de tu zona de confort y eso es un gran desafío personal. En mi caso, en Francia el intercambio cultural es constante, a diario trabajo con personas de distintas nacionalidades y hablo tanto español como inglés y francés.

V.G.: Las oportunidades y los recursos son muy diferentes. Por ejemplo: una limitante que sufría en Uruguay era esperar meses para que enviaran un anticuerpo. Acá, en Estados Unidos, lo mandan al otro día.

V.M.: Trabajar en el exterior es un desafío profesional y personal muy grande porque implica integrarse en una nueva cultura, uno desarrolla muy bien las capacidades de comunicación y adaptación. Ser extranjero implica ciertas dificultades en cualquier país, y sortear desafíos y avanzar hacia los objetivos es un importante valor profesional.

En Israel la ciencia cuenta con muchos recursos tanto en la academia como en la industria, existe una gran cantidad de start-ups y empresas biotecnológicas diversas que ofrecen la posibilidad de crecer en el campo de tu interés. En mi caso, en el área de la ingeniería de proteínas: un nicho relativamente pequeño dentro de la comunidad científica.

¿Cuáles son tus objetivos a corto/mediano plazo dentro del campo de la biotecnología?

G.M.: Me gustaría terminar mi PhD y lograr más experiencia profesional en biología sintética, por ejemplo, trabajando en alguna start-up, que me daría experiencia fuera del campo de la industria.

L.C.: Actualmente me encuentro en proceso de solicitud de becas de doctorado, me gustaría seguir por ese camino.

V.G.: En unos años me encantaría ser la mánager de mi propio equipo.

V.M.: Hay una clara tendencia del campo de la biotecnología hacia la utilización de tecnologías de la información y ciencia de datos para lograr procesos más eficientes y tomas de decisiones mejores fundadas, por lo que me parece interesante lograr combinar estos dos mundos para hacer ciencia de manera más inteligente.