La competencia, que busca impulsar la participación de mujeres en tecnología, convocó a participantes de distintos países de la región. Tras superar la etapa clasificatoria, Ana viajará a Lima, Perú, donde los días 3, 4 y 5 de octubre competirá junto a las otras nueve finalistas.
El camino hasta esa instancia tuvo una particularidad: buena parte de las cuatro horas de competencia, en las que debía resolver cinco problemas de programación, Ana las pasó programando desde el asiento trasero de un auto.
Había comenzado la prueba en la casa de su hermana, en Maldonado, pero tenía que regresar antes de que terminara. Así que continuó resolviendo los ejercicios durante el viaje, ajustando soluciones y enviando nuevas respuestas para intentar mejorar su puntaje.
Una competencia de cuatro horas
Ana llegó a Codificadas por recomendación de una docente y de algunas compañeras que también se habían inscripto. Le interesaban las competencias de programación, pero hasta ese momento no había tenido la oportunidad de participar en una.
Su preparación previa estuvo enfocada principalmente en familiarizarse con la plataforma: entender cómo realizar una entrega, cómo se evaluaban las soluciones y qué requisitos debía cumplir el código.
La clasificación se desarrolló de forma remota durante cuatro horas. Las participantes debían resolver cinco ejercicios y podían enviar nuevas soluciones tantas veces como quisieran para intentar mejorar sus resultados.
Tres de los problemas tenían una solución definida. Los otros dos planteaban un desafío diferente: eran problemas NP-hard, para los cuales se buscaba aproximarse lo máximo posible a una solución óptima.
“Ahí es cuando se pone más competitivo. Al principio llegás a 40 sobre 100 y después te vas acercando. Hasta último momento podés seguir ajustando y probando para mejorar el puntaje”, explica.
A esa dificultad se sumó otro desafío. En determinado momento, la cantidad de soluciones enviadas hizo que la plataforma demorara en devolver los resultados.
Ana debía decidir si continuaba trabajando sobre una estrategia o probaba otra sin saber todavía cuánto había mejorado su solución anterior. “Era más por donde la intuición te llevara”, señala.

Inteligencia artificial para avanzar más rápido
El uso de herramientas de inteligencia artificial estaba permitido durante Codificadas y formó parte de su estrategia.
Al observar el ranking y comprobar que otras participantes avanzaban rápidamente en los primeros problemas, decidió utilizar la IA para resolver las tareas más sencillas y concentrar su tiempo en aquellas que requerían mayor optimización.
En los problemas más complejos, trabajó en paralelo con distintas alternativas, modificando parámetros, probando estrategias y comparando resultados para determinar por dónde continuar.
Para Ana utilizar inteligencia artificial no significa delegar la resolución del problema. “No sirve simplemente mandarle algo y ver qué hace, porque después no funciona y no sabés qué es”. Durante la competencia, algunas de las respuestas generadas presentaron errores de compilación que tuvo que identificar y solucionar.
“Si no hubiera tenido una base atrás para entender cómo funciona todo, no hubiera podido hacerlo solo con inteligencia artificial. Es cierto que te ayuda a ir mucho más rápido, pero no es que pueda hacer todo por sí misma”.
Las herramientas construidas durante la carrera
Para Ana, esa base se fue formando a lo largo de la Licenciatura en Sistemas, tanto a través de los conocimientos de programación como de los proyectos y entregas que debió resolver durante la carrera.
Entre las materias que más relaciona con lo que puso en práctica durante Codificadas destaca Programación 1, Programación 2 y Estructuras de Datos y Algoritmos.
“Te ayudan a optimizar este tipo de problemas, bajar el tiempo y hacerlo de la manera más óptima. Son materias que me gustaron mucho y fue lo que más apliqué”, explica.
También destaca el aprendizaje que fue desarrollando en torno al uso de herramientas de inteligencia artificial: no limitarse a solicitar una respuesta, sino comprender cómo utilizarlas para optimizar un proceso y evaluar los resultados que producen.
Su vínculo con la programación también comenzó a trasladarse a la docencia. El semestre pasado fue ayudante de cátedra y este semestre comenzó a dar clases de Programación.
Una competencia para impulsar a más mujeres en tecnología
Codificadas es una iniciativa regional de Tata Consultancy Services orientada a promover el talento femenino y ampliar la participación de las mujeres en los campos de la tecnología y las disciplinas STEM. Este año, la competencia dio un paso más al integrar herramientas de inteligencia artificial, fortaleciendo las capacidades de las participantes para abordar y optimizar la resolución de problemas complejos.
Ana considera valioso que existan espacios específicamente orientados a fomentar esa participación.
“Creo que, en general, ha aumentado bastante la proporción de mujeres que hay en tecnología, pero seguimos siendo minoría. Me parece que está bueno que haya iniciativas para fomentar eso”.

El próximo desafío: Lima
La siguiente instancia será presencial. En octubre, Ana viajará a Perú para competir con las otras nueve finalistas latinoamericanas.
Todavía no conoce todos los detalles sobre cómo será la prueba, pero ya piensa en su estrategia. Su preparación no pasa tanto por estudiar nuevos contenidos de programación, sino por llegar con las herramientas y el entorno de inteligencia artificial preparados para enfrentar los problemas que se planteen.
Como ella misma explica, la base para hacerlo no se construye en las semanas previas a una competencia: es el resultado de lo aprendido y practicado durante toda la carrera.
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