
El proyecto fue presentado el 7 de abril de 2026 ante funcionarios de la División Sociedades Anónimas de la AIN, en una instancia que contó con la presencia del Auditor Interno de la Nación, Ing. Nicolás Serrano, autoridades del organismo y representantes de otras divisiones.
“Cuando nos dijeron que querían presentar el proyecto en la AIN y que realmente lo iban a usar, fue un choque de realidad”, contó Francis. “Mientras desarrollábamos la aplicación no nos imaginábamos que iba a ser tan útil para su trabajo diario”.
Un cliente real
La oportunidad surgió durante el proceso de selección de proyectos para el Proyecto Integrador. Según relataron los graduados, la docente Susana Abulafia les propuso participar en entrevistas con distintos clientes para evaluar posibles desafíos reales.
“Nos dio la oportunidad de conocer al cliente y entender qué necesitaban. Después de la entrevista con la AIN sentimos que era un proyecto importante y lo elegimos como primera opción”, recordó Francis.
El principal desafío era centralizar información que se encontraba distribuida en múltiples formatos y soportes. “Tenían documentación en papel, archivos digitales, Excel e incluso microfilm”, explicó Manuel. “La idea era que pudieran acceder desde un único lugar al historial completo de cada sociedad anónima”.
El sistema permite registrar y consultar cambios, trámites e hitos vinculados a cada sociedad anónima, generando una trazabilidad completa del historial.
Aprender el negocio
Además del desarrollo técnico, el proyecto implicó comprender el funcionamiento interno de un organismo con el que ninguno de los dos tenía experiencia previa.
“No sabíamos qué era un legajo, qué era un expediente o cómo funcionaban las sociedades anónimas”, contó Francis. “Tuvimos que aprender todo eso trabajando junto al cliente”.
Los graduados destacaron especialmente la disposición del equipo de la AIN durante todo el proceso. “Siempre estuvieron atentos, respondiendo dudas y ayudándonos a entender el negocio. Eso hizo una diferencia enorme”, señaló Manuel.
Para ambos, trabajar con un cliente real implicó también asumir otro nivel de responsabilidad.
No era un proyecto para que quedara guardado en una carpeta. Desde el principio queríamos que fuera algo aplicable y útil.
Tecnología y trabajo en equipo
Para desarrollar la solución utilizaron React para el frontend, .NET para el backend y Microsoft SQL Server para la base de datos. También trabajaron con Entity Framework y herramientas colaborativas como GitHub.
“Muchas tecnologías las conocíamos de la carrera, pero otras las profundizamos durante el proyecto”, explicó Manuel. “Trabajar con React en un proyecto real fue una experiencia muy valiosa”.
La organización del trabajo se realizó mediante sprints y una planificación colaborativa donde cada uno asumía tareas según sus fortalezas e intereses.
“Nos dividíamos el trabajo, pero no de forma rígida”, explicó Francis. “Si alguno necesitaba ayuda, el otro siempre estaba ahí. Fue un trabajo muy compartido”.

El acompañamiento del tutor
Durante todo el desarrollo del proyecto, los graduados destacaron el rol del tutor, el Ing. Andrés de Sosa, como una figura clave tanto en los aspectos técnicos como en la organización y el vínculo con el cliente.
“Siempre estuvo dispuesto a ayudarnos”, comentó Francis. “Si nos trancábamos con algo o no entendíamos algún requerimiento, Andrés nos guiaba y nos ayudaba a encontrar la mejor forma de resolverlo”.
Además del acompañamiento técnico, señalaron que el tutor tuvo un rol importante en la documentación y en la dinámica de trabajo durante todo el proyecto.
“La documentación nos costaba muchísimo”, recordó Manuel entre risas. “Y Andrés siempre estaba ayudándonos, sugiriendo mejoras y guiándonos para que el proyecto quedara lo más sólido posible”.
Los graduados también valoraron la constancia de su acompañamiento. “No hubo una reunión en la que no estuviera atento o dispuesto a darnos una mano”, agregó Francis.
Más que programar
Uno de los principales aprendizajes que destacaron fue entender que desarrollar software va mucho más allá de escribir código.
“El proyecto implicó hablar constantemente con el cliente, validar requerimientos, documentar decisiones y adaptarnos a cambios”, señaló Manuel. “Ahí entendimos realmente todo lo que implica el desarrollo de software”.
En ese proceso, remarcaron el aporte de materias como Programación 1, 2 y 3.
Más allá de los contenidos técnicos, la carrera te enseña a pensar y a aprender por tu cuenta.
“Te cambia la forma de razonar y de enfrentar problemas. Aunque después no uses exactamente todo lo que viste en clase, siempre te queda esa forma de pensar y de buscar soluciones, y eso termina siendo fundamental cuando te enfrentás a desafíos reales”.
El origen de Carpincho
El nombre del sistema surgió de forma espontánea durante las reuniones virtuales con el cliente. Francis solía usar una remera con un carpincho estampado y el equipo de la AIN comenzó a bromear con eso.
“Empezamos a hacer chistes con que la aplicación podía llamarse así”, recordó Manuel. “Después hice un logo de un carpincho con corbata y mate, se los mostramos y les encantó”.
El nombre terminó convirtiéndose en la identidad oficial del sistema.

Un impacto real
Tras la presentación oficial, el sistema comenzó a utilizarse dentro de la Auditoría General de la Nación. Para los graduados, ver el proyecto funcionando representó una experiencia difícil de describir.
“Fue una sensación nueva”, dijo Francis. “Ver que algo que hicimos realmente les solucionaba problemas y que incluso ya pensaban nuevas funcionalidades fue impresionante”.
Actualmente, ambos graduados trabajan en Globant, empresa a la que ingresaron a través de un llamado difundido por la Universidad ORT Uruguay.
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